El primer uso registrado de un calendario involucró los ciclos de la luna
Los cazadores antiguos seguían el tiempo tallando las fases de la luna en hueso y piedra. Este mapa celestial ayudó a los humanos a predecir cambios estacionales y migraciones animales mucho antes de inventar la escritura.
Los arqueólogos creen que los primeros dispositivos para medir el tiempo fueron calendarios lunares de hace más de 30,000 años. El Hueso de Ishango y los grabados en las cuevas de Lascaux muestran muescas y puntos. Los investigadores interpretan estas marcas como registros del ciclo lunar.
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