Una ciudad en Noruega donde es ilegal morir
En el remoto pueblo ártico de Longyearbyen, una ley prohíbe morir. El permafrost impide la descomposición de los cuerpos, lo que genera un grave riesgo para la salud pública.
Longyearbyen aprobó esta inusual medida en 1950. Las autoridades descubrieron que los cuerpos en el cementerio local no se descomponían. Las temperaturas bajo cero preservan los restos indefinidamente. Esto permite que virus o bacterias antiguas sobrevivan y puedan resurgir.
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