La columna vertebral de internet descansa bajo el océano
Casi todos los datos internacionales viajan por una vasta red de cables submarinos de fibra óptica en lugar de satélites. Estos hilos de vidrio ultrafinos permiten una comunicación global con una latencia mínima.
Casi todo el tráfico de internet transoceánico viaja a través de cables físicos de fibra óptica en el lecho marino. Esto convierte a la transmisión por satélite en un mercado secundario y limitado. Aunque solemos asociar la conectividad global con señales espaciales, la red moderna depende de más de 1,4 millones de kilómetros de hilos de vidrio.
Hay más sobre esta historia — abre la app para seguir leyendo.