Las piedras de Machu Picchu desafían terremotos sin mortero
Los constructores incas de Machu Picchu unieron piedras sin mortero. Crearon una ciudadela flexible y resistente a terremotos. Ha perdurado más de 500 años en los Andes sísmicos.
La estabilidad de Machu Picchu es increíble. Proviene de su construcción única. Los incas encajaron bloques de granito sin mortero. Esta técnica ingeniosa se desarrolló alrededor de 1450. Permitió que las piedras se entrelazaran como piezas de rompecabezas. Esto posibilitó un ligero movimiento durante los sismos. A diferencia de la mampostería europea rígida, este diseño disipa la energía sísmica. Evita el colapso en los Andes, una zona propensa a temblores. Algunas piedras pesan hasta 20 toneladas. Fueron cortadas con asombrosa precisión usando solo herramientas básicas. Esta ingeniería avanzada explica su duración de más de 500 años. Inspira a arquitectos modernos a estudiar estos métodos de construcción seguros y sostenibles.