El trampolín competitivo sincroniza los saltos con la música
El trampolín competitivo combina acrobacias aéreas con precisión rítmica. Los atletas sincronizan saltos y giros con la música. Crean rutinas fascinantes, atléticas y artísticas.
El trampolín competitivo no es solo destreza atlética. Los atletas realizan saltos, giros y volteretas impresionantes. Los sincronizan con la música. Este elemento artístico eleva las rutinas. Se convirtió en deporte olímpico en el año 2000. Combina fuerza física con un agudo sentido del ritmo. Las rutinas duran 20-30 segundos. Se coreografían para que aterrizajes y despegues coincidan con el ritmo. Es muy parecido a un baile.
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